
Cuando te pones un par de Skechers, estás pisando un producto cuyo recorrido ha atravesado varios continentes antes de llegar a tu armario. La marca, fundada en 1992 en Manhattan Beach, California, por Robert Greenberg, no posee fábrica propia. Toda la producción se basa en una red de subcontratistas repartidos en Asia, un modelo que moldea tanto el precio, la calidad como los desafíos éticos de cada par.
Externalización total: el modelo industrial que define a Skechers
¿Has notado la mención “Made in Vietnam” o “Made in China” en la etiqueta interior de tus zapatillas? En Skechers, el diseño se realiza en Estados Unidos, pero la totalidad de la fabricación se delega a fábricas asociadas en Asia. Esta elección estratégica, adoptada desde los primeros años, permite a la marca concentrar sus recursos en el diseño y el marketing.
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Lo que distingue a este modelo es la amplitud de la red. Skechers colabora con decenas de proveedores, principalmente en China y Vietnam. La empresa no fabrica nada por sí misma, lo que le otorga una flexibilidad rara para ajustar los volúmenes según la demanda. Un modelo que tiene éxito puede ser producido en grandes cantidades sin invertir en nuevas líneas de producción.
Para entender mejor la fabricación de los zapatos Skechers, es necesario captar este principio fundamental: la marca californiana orquesta, pero no produce.
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Vietnam y China: dónde se ensamblan realmente los zapatos Skechers
Durante mucho tiempo, China ha sido la principal base de producción para Skechers. La tendencia está cambiando. En los últimos años, la proporción de modelos fabricados en Vietnam ha aumentado notablemente. Cada vez más referencias muestran este país como lugar de origen en las fichas de productos y etiquetas.
Esta migración no es exclusiva de Skechers. Toda la industria del calzado deportivo busca reducir su dependencia de China, por razones relacionadas con las tensiones comerciales y los aranceles elevados impuestos por Estados Unidos a los productos chinos.
Por qué Vietnam está cobrando importancia
Vietnam ofrece costos laborales competitivos y acuerdos comerciales favorables con varios mercados occidentales. Para una marca que vende zapatos a precios accesibles, cada ahorro en el costo de producción se traduce directamente en el precio final en la tienda.
Skechers no comunica la distribución exacta por país. Sin embargo, la diversificación geográfica de sus proveedores le permite limitar los riesgos asociados a una sola zona de producción. Si un conflicto comercial o una crisis sanitaria interrumpe un país, otras fábricas toman el relevo.
Control de calidad y materiales: lo que sucede en las fábricas asociadas
Delegar la fabricación no significa abandonar el control. Skechers impone un pliego de condiciones preciso a sus subcontratistas. El proceso de fabricación de un par sigue etapas codificadas, desde el corte de los materiales hasta el ensamblaje final.
Las grandes etapas de ensamblaje
- El corte de las piezas de la parte superior (la parte superior del zapato) a partir de textiles sintéticos, malla transpirable o cuero según el modelo
- El ensamblaje mediante costura y pegado de la parte superior sobre la suela intermedia, a menudo de espuma viscoelástica para las gamas de confort
- La fijación de la suela exterior, generalmente de goma o material sintético, y luego el control visual y funcional antes del empaquetado
Las tecnologías propietarias como las suelas de espuma viscoelástica son desarrolladas internamente por los equipos de I+D en California. Las fórmulas de espuma se transmiten a las fábricas asociadas, que las integran en el proceso de ensamblaje según especificaciones técnicas estrictas.

Abastecimiento ético: la cuestión del trabajo forzado en la cadena de Skechers
La externalización masiva plantea una pregunta que la marca no puede eludir: ¿quién fabrica realmente estos zapatos y en qué condiciones? En 2020, un informe del Instituto Australiano de Estrategia Política (ASPI) señaló el riesgo de trabajo forzado uigur en algunas fábricas chinas vinculadas a grandes marcas internacionales.
Skechers respondió con una declaración oficial. La marca afirma no obtener productos, componentes o algodón provenientes de Xinjiang. Indica haber reforzado sus auditorías a proveedores y sus procesos de debida diligencia en toda su cadena de suministro en China.
Esta postura se enmarca en el Uyghur Forced Labor Prevention Act, en vigor en Estados Unidos desde 2022. Esta ley impone un control reforzado sobre cualquier producto potencialmente relacionado con esta región. Para Skechers, esto se traduce en:
- Un Código de conducta de proveedores que cada subcontratista debe respetar
- Auditorías regulares de los sitios de producción para verificar las condiciones laborales
- Una trazabilidad documentada de las materias primas utilizadas en la fabricación
La transparencia sigue siendo parcial. Skechers no publica una lista completa de sus fábricas asociadas, a diferencia de algunos competidores que han adoptado un enfoque de divulgación más abierto.
Diseño estadounidense y producción asiática: un modelo común pero no trivial
El esquema “diseñado en EE. UU., fabricado en Asia” no es nada excepcional en la industria del calzado deportivo. Nike, Adidas, New Balance (para parte de su gama) operan bajo principios similares. Lo que caracteriza a Skechers es la ausencia total de producción propia, donde otras marcas a veces poseen algunos sitios.
Esta elección ha permitido a Skechers convertirse en la segunda marca de calzado deportivo en Estados Unidos, detrás de Nike. La capacidad de producir rápidamente, a menor costo, con un catálogo muy amplio (desde zapatos de caminar hasta modelos de estilo de vida) se basa completamente en esta flexibilidad industrial.
Para el consumidor, el compromiso es claro. El precio accesible refleja un modelo de producción optimizado, no una fabricación artesanal o local. Saber de dónde vienen tus zapatos también es entender por qué cuestan lo que cuestan.