
Un gato saludable emite muy poco olor corporal. Cuando un olor desagradable persiste en la zona del trasero, casi siempre indica un mal funcionamiento específico: glándulas anales congestionadas, desequilibrio digestivo o problema dermatológico localizado. Identificar la fuente exacta de este olor permite actuar rápidamente y evitar que la situación empeore.
Secreción de las glándulas anales del gato: el mecanismo detrás del olor
Los gatos poseen dos pequeñas bolsas situadas a cada lado del ano, llamadas glándulas anales (o sacos anales). Estas bolsas producen un líquido oleoso de olor muy fuerte, que normalmente se expulsa en pequeña cantidad con cada defecación. Este líquido sirve como marcador territorial y señal olfativa entre congéneres.
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El problema surge cuando estas bolsas no se vacían correctamente. El líquido se estanca, se espesa y termina por infectarse. El olor se vuelve entonces permanente y notablemente más acre que la secreción normal. Se habla de impactación cuando el saco está obstruido, y de absceso cuando la infección progresa.
Varios signos acompañan este bloqueo: el gato frota su trasero contra el suelo (signo del trineo), se lame la zona anal de forma compulsiva, o muestra una incomodidad visible al sentarse. Si buscas soluciones si mi gato huele mal del trasero, el primer reflejo es verificar el estado de estas glándulas con un veterinario.
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Obesidad y sedentarismo: factores de riesgo subestimados para los olores anales
Las glándulas anales se vacían gracias a la presión ejercida por heces bien formadas durante su paso. Un gato cuyas heces son demasiado blandas o demasiado pequeñas no genera suficiente presión mecánica para liberar el contenido de los sacos.
Los gatos con sobrepeso acumulan dos desventajas. Por un lado, el exceso de tejido adiposo alrededor del ano dificulta la compresión natural de las glándulas. Por otro lado, estos gatos se mueven menos, lo que ralentiza el tránsito y reduce la frecuencia de defecación. Según las directrices publicadas por la International Society of Feline Medicine (ISFM) en 2022, la pérdida de peso es parte integral de la prevención de trastornos de los sacos anales.
Un gato de interior alimentado ad libitum y poco estimulado físicamente presenta, por lo tanto, un perfil de riesgo. Antes incluso de tratar el olor, es necesario reevaluar la ración alimentaria e introducir sesiones de juego diarias para reactivar el tránsito.
Alimentación y microbiota intestinal: el olor comienza en el tubo digestivo
La alimentación actúa en dos niveles sobre el olor del trasero. El primero, directo: croquetas ricas en subproductos mal identificados o en exceso de cereales producen heces más olorosas y de consistencia variable. El segundo, más sutil, se refiere a la microbiota intestinal.
Investigaciones publicadas en el Journal of Feline Medicine and Surgery (Lidbury et al., 2023) muestran que trastornos crónicos de la microbiota (diarreas recurrentes, colitis, heces blandas persistentes) favorecen la inflamación de los sacos anales y su vaciado incompleto. El vínculo es lógico: las heces anormales perturban el mecanismo de auto-vaciado de las glándulas, y la inflamación local mantiene el mal olor.
Ajustar la alimentación de su gato para reducir los olores
Un cambio alimentario brusco a menudo agrava el problema al desestabilizar aún más la flora intestinal. La transición debe extenderse a lo largo de unos diez días, mezclando progresivamente el antiguo y el nuevo alimento.
- Priorizar una alimentación con un alto contenido de proteínas animales y fuentes identificadas (pollo, pavo, pescado) en lugar de menciones vagas como “subproductos animales”
- Verificar la presencia de fibras (pulpa de remolacha, psyllium) que favorecen heces bien formadas y facilitan el vaciado de las glándulas anales
- Considerar probióticos específicos para felinos si el gato sufre de trastornos digestivos crónicos, tras consulta veterinaria
Heces firmes y regulares siguen siendo el mejor indicador de un tránsito sano y de un correcto vaciado de las glándulas anales.

Otras causas de olor en la zona del trasero del gato
Las glándulas anales y la alimentación explican la mayoría de los casos, pero otras situaciones merecen ser verificadas.
Contaminación relacionada con el pelo largo
Los gatos de pelo largo (persa, maine coon, ragdoll) a veces retienen residuos de heces en el pelo alrededor del ano. Este problema puramente mecánico se resuelve con un aseo regular de la zona perianal: cortar el pelo a unos milímetros con tijeras de punta redonda, o pedir al peluquero un corte higiénico.
Parásitos intestinales
Una infestación por lombrices (ascárides, tenias) modifica la consistencia y el olor de las heces. Los segmentos de tenia, visibles en forma de pequeños granos blancos alrededor del ano, también pueden irritar la zona y provocar un lamido excesivo. Un desparasitante adecuado suele ser suficiente para resolver el problema.
Diarrea persistente o colitis
Una diarrea que dura más de dos días genera una irritación de la piel alrededor del ano y un olor marcado. La mucosa anal, constantemente húmeda, se convierte en un terreno propicio para infecciones bacterianas secundarias.
- Una limpieza suave con agua tibia (sin jabón perfumado) después de cada episodio protege la piel
- Un episodio de diarrea superior a 48 horas justifica una consulta veterinaria
- Los gatos deshidratados por la diarrea necesitan acceso permanente a agua fresca
Cuándo consultar a un veterinario por un gato maloliente
Cualquier olor que persista después de una limpieza local y un ajuste alimentario de dos semanas requiere un examen profesional. Un absceso de las glándulas anales no tratado puede romperse y provocar una fístula, mucho más larga y dolorosa de tratar.
El veterinario realiza un vaciado manual de los sacos anales cuando están congestionados. En caso de infección, se prescribe un tratamiento antibiótico local o por vía oral. Para los gatos que sufren de impactaciones recurrentes, se puede considerar una extirpación quirúrgica de las glándulas anales, pero esta opción se reserva para los casos rebeldes.
Un gato que huele mal del trasero no carece de higiene. Su cuerpo señala un mal funcionamiento, la mayoría de las veces relacionado con las glándulas anales, la alimentación o el peso. Corregir estos factores resuelve la gran mayoría de las situaciones sin intervención pesada.